jueves, 23 de diciembre de 2010

Tres poemas

Sin título
Cuando estoy con mis amigos bajo los dinteles
entre los temblores de preguntas
que se caen con el escombro y las migajas
sobre nuestra mesa
me acostumbro pronto a compartir el hambre
las horas muertas
y el debido gesto para cada muro
cada calle cada entierro
y cada sed

Estamos en el mundo
nos sentimos viejos como los continentes
marcados y reorganizados
porque el centro de la Tierra también está inquieto
y ya casi no podemos olvidar nuestro pasado
Para ellos son mis puentes
las aves de cautiverio y mis reservas ecológicas

No sabemos si algún día nos iremos a la guerra
pero la soledad del mundo se injiere tres veces al día
y dejamos correr nuestras palabras
como fronteras naturales de países enemigos

Sin título
Despierto en las fotografías que mi padre colecciona
en un viejo álbum tan pesado y resonante
como la palabra búsqueda

Los tabiques que sostienen siempre el eco de los pozos
siempre son también escombro y frío
siempre son también fotografía
y siento en la cabeza el pulso
en la columna el peso
que se unta al cuerpo del explorador
cuando baja muy adentro de las cuevas
y los cráteres de las montañas

Ya no sé si he de acampar
en los mismos valles que mi padre
si he de usar los mismos gestos para cruzar los ríos
o me he de conformar con esta luz redirigida
y adherida
a las páginas en blanco
de algo tan pesado y resonante como la palabra búsqueda


Coreografía de un ahogado
Caminata colibrí
entre tanto bailarinas
bailarinas
por los suelos
si tal vez yo me atreviera
por las ramas
si las piernas en invierno
para no dejarse estar la cobardía
párpados cerrados la columna
y el cansancio
Tácitas las flores
un enjambre picadura
para no dejarse que la sed
las bailarinas
Y por eso conversamos
y me dices
en la casa el mar ya no se ve como antes
Sin distancia por oleaje
sin distancia la esencial
sin la sal y el entredicho
contra el risco la erosión
porque el mar mis bailarinas
ya no se ve como antes.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Felicidades a los ganadores de la beca del ivec

J E Meneses



LuisMiguel Cruz

Reyes Isven


domingo, 10 de octubre de 2010

Luis Miguel Cruz: Tres poemas

ORGULLOSO DE ÉSTE CUERPO
que me ha llevado y me ha traído,
demonio feliz, de cuántas te has salvado,
por estos músculos tal vez,
ésta maquinaria ósea aún no suficientemente respetada,
incluso ahora
cuando creíste que los perros te destrozarían
te han guiado.
Este es un relato únicamente, de la suerte.
Y ahora que piso más sólido las rocas, más duro
-por que en ellas miden mis huesos su presencia-
mi cabeza hace un mínimo recuento
Y qué importa, me dicen,
lo que importa es que haya un tubo de órgano en el cuerpo
para el canto.
Qué te dicen, tus ojos, corazón,
a dónde te conduce este poema,
no a la ciudad por cierto,
allí se estrellan como agua los poemas.
Y sólo queda este rumor que crece
este rumor que crece y crece
y se parece al centro de la tierra.


ENTRE EDIFICIOS Y sus sólidos espejos,
mi corazón es una campana
con un badajo cada vez más sonoro.

Y como la herida es invisible,
mal cubierta por mil vendajes invisibles,
por las tardes nazco de la herida,
las tardes son una herida
a la que nazco.
Y bebo en las tardes
por mi herida,
bebo de mi herida por las tardes,
bebo en las tardes por todas las heridas
que me hablan de los asuntos de los hombres
dulcemente.


UNA PLUMA PRESIONADA por los astros,
por los astros.
Tránsito, pájaros, y un bosque pulsando.

La ciudad despedazada es al atardecer reconstruida,
lo opuesto del sol es la fruta:
vida liberada de yugo.

El mundo avanza hacia las sombras
como un animal herido
busca refugio claroscuro.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Los días y los árboles

Tenso oficio de años
donde las ramas
no nacen
y no alcanzan
las puntas aromadas
vislumbrar
el meticuloso
placer de la paciencia
de ver una mesa terminada
se parece tanto a hoy
que escribo
para llegar
a un sitio cómodo
libre y tenso
sobre una mesa
de árbol joven.

Fuera de mi cabeza perra

Muerto al fondo
de la memoria
el día
el año
que conocimos un día
como si otoño
una piedra
una madera
preciosa
piedra
piedra
hubiera querido ser
y Dios
de agua
para que lloraras
entonces de mí
perra.

martes, 28 de septiembre de 2010

Profeta

La fuga de dos pechos en la tarde

rozará tu frente

y sabrás los pensamientos de las bugambilias en otoño.

Cada pétalo marchito comprometerá tu espanto

a las cumbres que la tierra absorbe

y la descomposición será tu cáliz.


Funda entonces nuestro emblema: la baba y el exceso

bajo el pliegue impreciso de las estaciones,

en su cambio necesario para cada vestimenta.

Abandérate y conquista tu respiración

subyúgate en mi nombre,

doblate el cuerpo como gruya de origami,

enjaulate y declárame la guerra.


lunes, 27 de septiembre de 2010

Quiero morir en un valle

Para mi amapola incendiada


Quiero morir en un valle de amapolas incendiadas,


hacerme un hueco en tu piromanía,


pronunciar tu nombre para incinerar mi lengua


y te acostumbres poco poco a ser mi última palabra.


Con mi lengua hecha cenizas


firmaría tus diez letras en el crucigrama del viento.


Quiero arder como mi pecho cuando te recuerdo,


como la quema de invierno en los campos de cosecha.


Eres un sol de flores rojas que destila mis delirios


cuando tus rayos extienden sus pétalos acalorados.


Quiero calcinar mi espanto en la caricia de tus sembradíos:


soy adepto al fuego dispuesto que se cae sobre tu espalda


como la ofrenda natural de los altares y las tumbas,


partidario del ahogo de tus flamas cuando me ciñes el cuello


y me duelen más las amapolas de tu incendio.